Por: Ana Ligia Mora Martínez – Ingeniera y líder Ambiental
Los problemas ambientales actuales del país empiezan en las mentalidades que consideran real el que los temas ambientales y sociales son dominio exclusivo de unos pocos. Recientemente nos han hecho creer que los problemas de deforestación, contaminación o de gestión del agua son causados por las empresas. Sectores como la minería, la agroindustria y la construcción de infraestructura energética y vial, han sido señalados de manera particular como responsables de lo que se considera problemas ambientales a escala de país.
No se trata de desconocer que las actividades de producción y consumo, extracción e infraestructura, que movilizan nuestra economía y generan desarrollo producen impactospositivos y negativos. Se trata de poner claras las realidades que enfrenta el desarrollo del país ante un debilitamiento de las instituciones y políticas ambientales y económicas, por cuenta de narrativas de odio, desconocimiento de las realidades regionales, precariedad técnica e incapacidad de dialogar de los funcionarios de turno.
Un error enorme es considerar que lo “natural” o “ambiental” está solo en la cobertura verde del suelo o en poblaciones nativas de selva o rurales; ese error lleva a excluir de lo natural a las personas, a las ciudades, a los sistemas de producción, al subsuelo y a la relación que existe entre los minerales y recursos del subsuelo con la vida y el bienestar que conocemos.
Lea además: AYUDEMOS TODOS A LA SEGURIDAD VIAL DE ANTIOQUIA

Por lo anterior, la salida fácil resulta el prohibicionismo ambiental del “no se puede” o en la popularización del principio de precaución, que de manera mal intencionada acude al mayor reto técnico de la gestión ambiental y del desarrollo de nuestra civilización, que es la garantía del agua como recurso de origen “mineral” esencial para la vida y de otros minerales vitales para la vida y la cultura.
El discurso ambiental del gobierno actual no ha generado ningún efecto positivo en la reducción de la deforestación, por el contrario, los informes de monitoreo global de los bosques muestran la aceleración de la pérdida de bosques naturales en el país, mientras crecen las afectaciones y pasivos ambientales de la extracción ilícita de minerales en los ríos y suelos de diferentes regiones. No hay estrategias de país en materia de reforestación y rehabilitación porque se concentró la política en la movilización social de discursos en ciertas regiones y no en hechos concretos.
La pérdida de control estatal en los territorios rurales y en las áreas naturales, el crecimiento de los cultivos ilícitos, la extracción ilícita de minerales y maderas, la desaparición de las bases del sistema nacional ambiental, son síntomas claros de la ineficacia de la estrategia ambiental del gobierno y de un engañoso discurso ambiental.
Por lo anterior, destaco que el Centro Democrático, como organización política, considera que la política ambiental es decisiva para el desarrollo del presente y el futuro del país, y que sobre todas las cosas debe garantizar la gestión y cuidado de las riquezas naturales y la biodiversidad, así como el derecho a un ambiente sano, basado en principios constitucionales y del desarrollo sostenible. No es sostenibleni efectiva una política ambiental que desconoce la interdependencia entre el desarrollo económico, social y cultural del país. La solución no es prohibir, es construir juntos visiones de sostenibilidad, bienestar y progreso, con fraternidad y solidaridad entre empresas y comunidades y con políticas fundamentadas en evidencias científicas.
Colombia es un país rico y abundante en recursos naturales. Políticas ambientales, minero energéticas, económicas, de ciencia tecnología e innovación y sociales, conectadas y complementarias, son nuestra visión para lograr mejores oportunidades de desarrollo en el contexto nacional y global.
Lea también: Trump confirma que Estados Unidos impondrá aranceles recíprocos a todo el mundo, ¿qué va a pasar con Colombia?
