Editorial El Occidental
La polarización en qué está el mundo es producto de la diversidad de los pensamientos, ideologías y actuaciones de los diferentes seres humanos y culturas que habitan el planeta. Nadie podrá pedir que sean iguales, porque además todos tienen diferentes intereses y emociones de conformidad dónde se haya nacido, crecido, educado y vivido.
Desde Europa, pasando por los Estados Unidos y desde la Patagonia hasta Colombia, todos los terrenales tienen diferencias y actuan según las diversas opciones que tengan. Como ejemplo podemos decir que unos aplauden a Trump y otros lo critican; unos celebramos la liberación del mundo de Irán y otros condenan los ataques a esa dictadura.
En Colombia sucede algo idéntico, hay quienes ven la polarización como un ciclo necesario dónde se contraponen y enfrentan dos ideologías completamente opuestas en su concepción y aplicación y estilo de gobierno; otros por el contrario atacan la polarización como el enemigo de toda la nación.
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Históricamente ha habido enfrentamientos de pensamiento y formas de gobierno que han llevado a unos países al exito y a otros al fracaso económico, social y humano. En América por ejemplo el socialismo ha conducido a naciones prósperas a la ruina, Cuba, Nicaragua y Venezuela son el vivo ejemplo de este modelo que para destruir países, democracias y economías están en la primera fila. Al contrario Estados Unidos es un país boyante y democrático; y un ejemplo más reciente de crecimiento es el de El Salvador, país pequeño de Centro América que renace con fundamento en la seguridad como pilar fundamental de su desarrollo.
Antioquia es un departamento de regiones donde las culturales lo hace diverso, la gente que nace y habita en esta tierra son por lo general personas que madrugan a trabajar, emprendedoras y responsables, su cotidianidad contagia al que trabaja con ellos para que siempre sean laboriosos y con espíritu de progreso; el optimismo les corre por las venas y quien se enamora de Antioquia y su cultura, jamás la olvida. Utilizar a los indigenas para bloquear y provocar a sus habitantes, trabajadores y empresarios, es una ofensa para todos, tanto para quienes estaban siendo agredidos en su movilidad, como para los mismos aborígenes que no sabían porque estaban protestando y bloqueando las vías de Medellín y la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, al palacio de justicia, la Dian y demás servicios públicos que se prestan en la Alpujarra. Cero y van varias provocaciones, el tarimazo y ahora los indígenas utilizados para fastidiar al pueblo antioqueño; al mismo pueblo al que acababa de insultar el defensor de las filas terroristas de las farc Iván Cepeda y que pretende ser el presidente de Colombia para seguir derramando odio contra todo lo que le huela a Antioquia.
Por fortuna existen gobernantes de la talla de Andrés Julián Rendón y Fico, concejales como el Gury, que son el muro de contención del castrochavismo en Colombia. Y con ellos podemos gritar ¡Oh libertad que perfumas las montañas de mi tierra! Porque si Antioquia resiste, Colombia se salva.
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