Por: Balmore González Mira
Parodiando un viejo refrán que escuché desde cuando nací, hoy digo “Ser antioqueño es un honor que cuesta” y lo digo porque jamás había sentido tanto orgullo de haber nacido en estas montañas, sobre todo ahora que veo que unos nos envidian para bien y nos emulan, y otros en cambio nos castigan con su odio visceral desde el alto gobierno, pero esto último no es el motivo de mi columna de opinión.
Suelo hablar mucho con algunos de los 10 millones de venezolanos que la criminal dictadura ha desplazado y que algunos están en nuestro territorio y siempre les pregunto de dónde son, la respuesta inmediata “Soy venezolano” y aunque lo dicen con orgullo también se les nota la tristeza y la rabia por su desplazamiento y desarraigo que les ha provocado el tirano (hoy a buen recaudo); no dicen directamente de que estado son, sino cuando se les pregunta expresamente; esto lo cuento porque cuando me preguntan de dónde soy, aún estando en el exterior, lo primero que respondo es “antioqueño yo soy”, “de Antioquia, a mucho honor” o simplemente respondo, “yo soy paisa”.
Y es que escuchando a algunos historiadores he llegado a la conclusión de que los antioqueños, que como dice una reconocida escritora, no es lo mismo que ser paisa; los antioqueños tenemos unos genes especiales que nos diferencian en este maravilloso país de regiones, de los demás compatriotas. Los genes que le han correspondido al antioqueño lo demarcan como un ser amable, cuentero, poeta, aventurero, pero sobre todo, empresario, constructor, emprendedor y berraco; por eso esta tierra ha dado personajes que nos llenan de orgullo y que resultaría imposible enumerarlos a todos. Y aunque nos avergonzamos de algunos pocos como los pablos escobares y sus semejantes, sí nos hinchamos de emoción cuando hablamos de los Ñito Restrepo o de la Madre Laura, de Jaime R Echavarria, de Pucheros y las Hermanitas Calle; cuando observamos las obras de José María Villa o del Maestro Fernando Botero o cuando leemos los escritos de Manuel Mejía Vallejo, Tomás Carrasquilla, Fernando González o la letra de nuestro himno en esa pluma providencial de Epifanio Mejía.
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Cuando nos recuerdan a la dirigencia antioqueña que fue capaz de construir a los ferrocarriles y la Universidad de Antioquia; a los que abrieron a sudor limpio la vía al mar de Urabá y más recientemente obras como el aeropuerto José María Córdoba, el Metro de Medellín, que es realmente un tren metropolitano, expresamos con orgullo, “gracias a Dios soy antioqueño”.
Pero cuando tenemos en frente pueblos como Jardín, Jericó, Santa fe de Antioquia, Concepción, zonas como Urabá y la belleza sin igual de todas nuestras regiones, donde la diversidad nos llena con plenitud y sus gentes nos enorgullecen, sentimos a ratos que Dios también es antioqueño.
Con la plena seguridad que al mencionar personas, son más las que se quedan por fuera que las reconocidas, pues hemos tenido dirigentes históricos de la talla de Rafael Uribe Uribe, Marceliano Velez, Carlos E. Restrepo, Mariano Ospina Pérez, hasta estos tiempos con el inigualable Álvaro Uribe Vélez el gran Colombiano, que como él, gobernadores de Antioquia y alcaldes de Medellín como Juan Gómez, Luis Alfredo Ramos, Luis Pérez, Aníbal Gaviria, Fico y Andrés Julián Rendón Cardona han engrandecido este territorio con iniciativas administrativas que son referentes nacionales. Estos dos últimos que pasarán a la historia como los salvadores de la vía al mar, el túnel del Toyo y sobre todo, como los guardadores de la hidalguía y templanza de los antioqueños que no se doblegan ante la tiranía.
Ni que decir de deportistas históricos como Cochise Rodríguez, Rigoberto Urán, Caterine Ibargüen, Mariana Pajón, Andrés Escobar, entre muchos otros. Y en el ámbito futbolístico tenemos al rey de reyes del fútbol colombiano, al Club Atlético Nacional, y a los equipos profesionales Deportivo Independiente Medellín, Aguilas Doradas de Rionegro y Envigado FC (descendido).
Para cerrar, el mundo artístico musical nos ha dado a personajes de la talla de Gildardo Montoya, los hermanos Bedoya, Darío Gómez, Arelys Henao, Juanes, J. Balvin, Maluma, Karol G. Entre otros, que nos llenan de alegría y orgullo por dónde vayan, ondeando el blanco y el verde de nuestra bandera, para que en cada rincón del mundo se enteren que !Antioqueño también es mi Dios!
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