Por: Félix Alfazar González Mira
Cuando estaba cursando el bachillerato, por allá a comienzos de la década de los años setenta, un agente viajero de la emblemática marca de tenis Croydon —así llamábamos a los de mercadeo de las empresas que recorrían regiones y pueblos en transporte público por las trochas de antaño— le escuché su entusiasmo y alegría al describir el paisaje que se encontró entre la cabecera municipal de Frontino y el corregimiento de Nutibara. Describía con disfrute inmaterial los valles de La Nivel, Musinga y el Llano de Juntas como disfruta un niño un chocolate o un caramelo, con todos los sentidos gustativos. Su expresión de admiración parecía la de un conquistador cuando se le abre el paisaje hacia el infinito. La frase que da nombre a este escrito ya se empezaba a construir desde esa época.

Esa imagen de niño se me quedó grabada y la recreo ahora que, por fin, los responsables actuales del desarrollo integral del municipio hacen esfuerzos para mostrarles a los antioqueños, colombianos y al mundo las maravillas con que la naturaleza dotó ese territorio, descrito por los cronistas de Indias como la región de “los cinco valles lindos”, al rendirle a la Corona española el informe sobre los territorios conquistados.
Claro, la violencia guerrillera de los años setenta y ochenta y la paramilitar de los noventa no permitieron formular ningún tipo de política pública en esa dirección. La seguridad democrática que provee mayor tranquilidad viene posibilitando un mayor ingreso de extranjeros a nuestras ciudades y regiones.
La tarea siguiente de la administración municipal y departamental es lograr que ellos y los nacionales se vayan irrigando por toda la geografía del departamento y los municipios.
Bien por las administraciones municipal y departamental que, decidió una y consideró la otra, que las diversas y multiformes expresiones naturales de Frontino hagan parte institucional de esta Antioquia Mágica.
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El compromiso manifiesto de la administración del gobernador Andrés Julián Rendón con el desarrollo del municipio hace que se potencie mucho más este sector, llamado a generar empleo, ingresos, salarios y una derrama económica que nos conducirá a escenarios superiores de bienestar y prosperidad.
Y es que la pavimentación de la carretera Frontino–Nutibara, eje económico de la municipalidad; la comunicación hacia Abriaquí; la llegada en vehículo a los corregimientos de Carauta y Murrí; las placas huella a veredas; la conectividad a internet y las operadoras telefónicas nos hacen un territorio más propicio y adecuado para explayarnos en el turismo religioso, ecológico, cultural e histórico.
Tours, rutas o caminos de diversa naturaleza se pueden explorar en ese variopinto pedazo de Antioquia: la Basílica Menor; el santuario “De la Selva” de la única santa colombiana, la Madre Laura; recrear la “Ciudad de Antiochía”, capital cristiana del Imperio Romano, lugar de nacimiento del primer paisa, Pablo Gerónimo Muñoz y Collante; disfrutar la cultura panelera; conocer el mausoleo del monseñor Arteaga, pionero de la carretera al mar; el paso vivencial con rastro de ingleses, alemanes, gringos, holandeses y caribeños; las cascadas, chorros y senderos; el oso de anteojos, tierra de felinos; el colibrí Inca suspendido al viento; la explotación de oro en el “arrastre”; las orquídeas en su parque; los búfalos en la mejor parrilla de Occidente; el ordeño manual y mecánico; el café de tierra fresca; el disfrute de paisajes de valles y montañas que los estudiosos de la felicidad señalan como los máximos productores de las hormonas del bienestar; y tantas y tan abundantes otras posibilidades que encuentra el local y el citadino para que, ciertamente, “Frontino se quede en el corazón”.
Reconocimiento total a la administración municipal, en cabeza de la alcaldesa Gabriela Rivera Cano y su equipo; a la Gobernación de Antioquia, que lidera Andrés Julián Rendón, quien está interpretando las necesidades atrasadas de los frontineños; y al director de Turismo, Óscar Andrés Sánchez, que está introduciendo al Occidente, más allá del río Cauca, en la nueva economía de derrama económica que es el sector del turismo.
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