NO NOS ESTAMOS MURIENDO, NOS ESTÁN MATANDO 

Editorial El Occidental

Históricamente se ha sabido que el socialismo es experto en crear crisis para luego plantear “soluciones” y hacerse ver como unos salvadores,  soportada sobre una supuesta lucha de clases que determina la mejor forma de sembrar la rabia de los pobres contra los ricos.

La crisis de la salud, que como está documentado, fue creada intencionalmente por el actual gobierno del cambio, no es más que el producto de su ideología perversa para echar la culpa a un sistema democrático que odian, solo porque está establecido bajo los cimientos de la libre oferta y demanda, que con algunas dificultades venía atendiendo en mejores condiciones a todos sus usuarios. Hoy ni las tutelas funcionan.

Dejar de atender a los pacientes,  ricos y pobres, que mueren diariamente en las puertas de las instituciones de salud porque han establecido el perverso chu, chu, chu, conocido como la caída sistemática de las Empresas Prestadoras de Salud, EPS, con el argumento único de que son de particulares, no es más que aplicarle dolo al sistema de salud para causarle daño,  para desbaratarlo y producir como efecto final miles de muertos en todos los estratos sociales. Ello es el producto de los billones adeudados a los operadores del sistema de salud y que este gobierno derrochón se gasta en politiquería y corrupción.

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¿Es este un crimen de lesa humanidad? Es la pregunta que grandes juristas y ciudadanos defensores de los derechos humanos hoy se hacen, pues si con la teoría jurídica del daño que tanto han estudiado los tribunales en Colombia y en el mundo se cumplen los parámetros para que se tipifique el delito de homicidio colectivo, estamos al frente de una verdadera masacre producida por el estado colombiano, y nada más y nada menos que ante el genocidio más grande que haya vivido el país. Acá sí podríamos afirmar que estos son los verdaderos falsos positivos no con armas de fuego, sino a través de una política pública perversa del gobierno, ¡acabar la salud para que mueran los ricos, porque ellos también lloran¡

¿Nos están dejando morir o nos están matando? Es la pregunta que se están haciendo todos los pacientes que van llegando a clínicas y hospitales, quienes aseguran que desde hace 2 años para acá no habían sentido tan grave lo del sistema de salud. Añoran la atención antes, dentro y después de la crisis de la pandemia del covid.

“Preferimos mil veces la salud que teníamos antes del 2022 a la perversa instaurada por un socialismo destructor”, es el eco desde todas las poblaciones y rincones de Colombia. Hora entonces de denunciar este genocidio ante los organismos y tribunales de derechos humanos del mundo  para qué quienes están sintiendo que los están matando sientan que hay una voz que hable por ellos ante una población que no encuentra solución a una problemática creada intencionalmente por un gobierno, que por fortuna está próximo a expirar. Con toda razón cobra fuerza la frase inteligente atribuida al gran dirigente universal del siglo anterior, Wiston Churchill “Dele a los comunistas a administrar el desierto y en cinco años habrá escases de arena”.

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