Editorial El Occidental
Ya empezaron las alzas de comienzo de año, las de combustible, transporte, canasta familiar y muchas otras más que se van notando a medida que se van visitando las estaciones de servicios, las taquillas de las terminales de transporte y los supermercados y las tiendas de barrio.
Y es que queda claro y demostrado técnicamente que haber subido de una manera descomunal el salario mínimo mensual para 2026 llevará a la peor crisis económica de este siglo en Colombia. No son los argumentos ideológicos ni los de la narrativa irresponsable de lucha de clases, son los argumentos económicos serios y de la realidad tangible, la que nos lleva a la conclusión que el salario mínimo no puede aumentar su porcentaje de manera indiscrimanda sino hay una productividad real en el mercado.
Lea también: LA ‘PAZ TOTAL’ DEJÓ 1.273 ACTOS TERRORISTAS Y 559 SECUESTROS

Lo que ya se vino, apenas empezando enero, es una preocupación nacional por la inflación que se avecina, el desempleo que ya anuncian varias asociaciones de trabajadores; el despido de muchos empleados y trabajadores, empezando por el servicio doméstico, meseros y vigilantes; y el cierre de micros y pequeñas empresas y la mortandad de emprendimientos. Unido a ello una informalidad que no tendrá control en el mercado.
Un gobierno nacional absolutamente insensato ha llevado su dialéctica a hacer creer que quiere favorecer a los trabajadores más necesitados para que tengan más capacidad adquisitiva, ¡mamola!, el engañabobos ha comenzado a demostrar que esta era una alegría de gallo capón, riqueza de un día y pobreza para el resto del año.
Si este gobierno hubiera sido inteligente y hubiera querido favorecer a millones de colombianos, hubiera subido realmente hasta donde se requiere, la Unidad de Pago por Capitación, UPC, con lo cual los usuarios que no tienen salud prepagada y posibilidades de medicina particular, hoy estarían celebrando porque su bien más preciado, la salud, y con ella la expectativa de vida, estaría garantizada, sin tener que gastar de sus propios y escasos ingresos.
Esperemos qué más desgracias nos tiene preparado el gobierno del cambio, para alimentar una necesidad urgente de mantenerse en el poder, con hechos y actuaciones irresponsables para ganar a cualquier costo unas elecciones en este nefasto 2026, que ya va dejando huellas oscuras de lo que hace el socialismo del siglo 21.
Lea además: 130 AÑOS DEL PUENTE DE OCCIDENTE

