AGRADECER EL 2025 Y EL DESEO DE UN 2026 MUY ESPERANZADOR PARA TODOS 

mujer

Por: Balmore González Mira 

El título de esta última columna de opinión del año lo coloco con la plena convicción de que mis amables y pacientes lectores tienen muchas cosas para agradecer del año que termina y la esperanza de que el venidero 2026 será mejor que el que se va. Gracias a Dios por todo lo que nos ha entregado en estos 365 días. Gracias a mis lectores por sus opiniones, las valoro demasiado; gracias por sus críticas, las asumo con respeto; gracias por sus insultos, los olvido sin rencores; pero a todos, gracias por leerme.

Fueron momentos gratos, dulces y positivos los que hoy recordamos, a pesar de las vicisitudes, de los tropiezos, a pesar de los fracasos y los momentos de dolor, siempre hubo y habrá una esperanza; la fe de que todo momento será mejor, la ilusión de que el presente y el futuro nos depararán todo lo mejor de nuestras vidas.

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Dejar atrás los rencores y resentimientos puede ser una fórmula ganadora para dejar el odio por quien piense y opine diferente. Superar en todo momento la envidia y la rabia hacia el prójimo podrá elevar la capacidad de discernir, de dialogar y de dejar los insultos para proponer y respetar. Defender nuestras ideas con argumentos y sin insultos habla mucho de quien las expone.

El año que termina no es el mejor para muchas personas; agradecer puede ser una forma de expresar lo bueno que haya pasado, agradecer siempre será una forma de elevar el espíritu hacia la cúspide del mejor estar del ser humano.

Que el 2025 se vaya despidiendo con serenidad, sin odios, sin rabias, lleno de perdón, puede ayudar a qué llegue el 2026 con mejores momentos, con el positivismo y sobre todo con el espíritu navideño liviano para emprender otra jornada en el camino de la vida.

El buen ejercicio de hacer el inventario de nuestras vidas como balance de fin de año, es también un buen momento para saber qué aportamos a la sociedad y a la familia. Las cosas buenas repetirlas, las regulares mejorarlas y las malas desecharlas. Hacer las cosas con amor y ganas es fórmula ganadora siempre.

Mirar el futuro como la posibilidad de lo que aún nos falta por construir, por entregar y por recibir. Y en fin, entregar al Creador nuestra existencia para que seamos mejores personas cada día, en una sociedad que merece seres humanos buenos, llenos de caridad, bondad y amor por la vida.

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