Por: Nelson Gaviria Gallego, Trovador y gran embajador cultural, escrito Especial para el Periódico El Occidental
Hay lugares que el tiempo nunca logra borrar de la memoria. Para quienes crecieron en el Valle de Musinga, en el municipio de Frontino, la cancha de la hacienda Tablaitoes uno de ellos. Allí, entre montañas, nacieron amistades, se forjaron sueños y se escribieron innumerables páginas del fútbol campesino que marcó a varias generaciones durante las décadas de los años 80 y 90 en este corregimiento.
Pero antes de ser futbolistas, fueron campesinos. Hombres de manos fuertes y mirada sencilla que dedicaban sus jornadas al trabajo en el campo. Trabajadores o jornaleros, eran cortadores de caña, otros trabajaban en el trapiche, metiendo caña, gavetiando, de horneros, revolviendo la miel y empacando la panela, otros eran arrieros que recorrían los caminos de la montaña con sus mulas, otros en labores relacionadas con la ganadería y el manejo de caballos. Todos compartían el mismo origen: el amor por la tierra y el orgullo de vivir del trabajo honrado.
Al terminar las largas jornadas laborales, cuando el cansancio parecía ganar la partida, aún encontraban fuerzas para reunirse en una cancha que ellos mismos cuidaban con dedicación. Allí entrenaban, fortalecían la amistad y se preparaban para representar a su vereda en los tradicionales torneos interveredales del municipio de Frontino y del corregimiento de Nutibara. El fútbol era mucho más que un deporte: era el espacio donde se cultivaban la disciplina, la solidaridad y el sentido de pertenencia.
Aquellos esfuerzos dieron frutos extraordinarios. Durante los años 80 y 90, el equipo de la Hacienda Agroganadera Tablaito se convirtió en una verdadera leyenda del fútbol campesino, conquistaron diez campeonatos consecutivos, una hazaña que todavía permanece en la memoria de quienes vivieron esa época dorada. Detrás de ese proceso estuvo el decidido respaldo de la familia Vélez White patrocinadora del equipo y gran impulsora de este proyecto deportivo que marcó a toda una generación.
La organización del club también era ejemplo de compromiso. Existía un equipo principal, un equipo de reserva y un equipo juvenil, donde los muchachos comenzaban a formarse con la ilusión de ascender y vestir algún día la camiseta del equipo mayor. Así se construyó un relevo generacional que mantuvo vivo el espíritu competitivo y permitió que nuevos talentos representaran con orgullo al Valle de Musinga en cada campeonato.

Con el paso de los años, la vida llevó a muchos de aquellos jugadores por caminos diferentes. Algunos se establecieron en Medellín, otros en municipios cercanos y otros emprendieron nuevos proyectos en distintas ciudades del país. Sin embargo, el cariño por la tierra que los vio crecer permaneció intacto.
En el año 2016 surgió una idea que hoy se ha convertido en una de las tradiciones más esperadas del segundo puente festivo de agosto: reunir nuevamente a quienes alguna vez defendieron los colores del equipo Agroganadera Tablaito y de otros equipos de la región, Chuscal de Musinga, Musinguita, por nombrar algunos. Aquel primer encuentro recibió el nombre de Encuentro Exfutbolistas Tablaito, pero con el paso de los años el evento creció, abrió sus puertas a más personas y adoptó un nombre que representa a todo un territorio: Encuentro Valle de Musinga.
Más que un partido de fútbol, este encuentro se ha transformado en un motivo para regresar a casa. Cada año vuelven hijos de estas montañas acompañados por sus esposas, hijos, familiares y amigos, muchos de ellos conociendo por primera vez la riqueza natural y humana del municipio de Frontino. Lo que comenzó como un reencuentro entre antiguos compañeros hoy es una verdadera celebración de la amistad, la memoria y el sentido de pertenencia.
Actualmente participan exfutbolistas de las veredas Llano de Musinga, Musinguita y El Chuscal de Musinga, además de hombres que en algún momento vistieron la camiseta de Agroganadera Tablaito o defendieron los colores de las veredas vecinas. Cada uno llega con la misma ilusión: volver a pisar la cancha donde tantas veces celebró un gol, compartió una victoria o aprendió el verdadero significado del trabajo en equipo.


Como toda historia construida con esfuerzo, también hubo momentos difíciles. En 2019 el invierno y otros factores impidieron la realización del encuentro. Posteriormente, la pandemia del COVID-19 obligó a suspender las ediciones de 2020 y 2021. Sin embargo, el deseo de reencontrarse fue más fuerte que cualquier obstáculo, y en 2022 la tradición renació con más entusiasmo que nunca.
Desde entonces, el evento no ha dejado de crecer. Son los mismos participantes quienes, con espíritu solidario, hacen posible la hidratación, la alimentación y la dotación deportiva para los jugadores. En la edición realizada el 16 de agosto de 2026, además del tradicional encuentro deportivo, compartimos el almuerzo como una gran familia, fortaleciendo aún más los lazos de amistad que durante décadas han unido a esta comunidad.
Después de siete ediciones, el Encuentro Valle de Musingademuestra que el deporte puede convertirse en un puente para preservar la historia de un territorio. Cada abrazo, cada fotografía y cada conversación recuerdan que las raíces nunca desaparecen y que siempre habrá un motivo para volver al lugar donde comenzaron los mejores recuerdos.
Hoy, cuando el evento reúne a más participantes y visitantes que nunca, ya se vive la expectativa por el encuentro de 2027. Porque más que una cita deportiva, el Encuentro Valle de Musinga es un patrimonio construido por su gente: una tradición nacida del esfuerzo de campesinos que, entre cañaduzales, trapiches, caminos de herradura y potreros, aprendieron que el trabajo dignifica, el fútbol une y la amistad perdura para toda la vida. Cada nueva edición confirma que este encuentro ya no pertenece únicamente a quienes alguna vez jugaron en esa cancha; pertenece a toda una comunidad que encontró en el reencuentro una forma de honrar su pasado y de sembrar un legado para las nuevas generaciones.
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