ECOPARQUE CERRO PLATEADO: FRONTINO CUNA MINERA, SANTUARIO NATURAL Y DESTINO TURÍSTICO DEL FUTURO

Jorge Alberto Jaramillo Pereira – Exsecretario de Minas de Antioquia

El mapa de oportunidades de Antioquia vive su transformación más profunda en décadas. En el vórtice de una revolución logística sin precedentes, el Occidente del departamento deja atrás su condición de territorio periférico para erigirse como una bisagra territorial estratégica. En el centro neurálgico de este renacer emerge el proyecto del EcoParque Cerro Plateado en Frontino, una apuesta pionera que fusiona memoria histórica, riqueza natural y vanguardia turística para garantizar que el progreso vial y portuario se traduzca en verdadero bienestar comunitario.

La metamorfosis regional responde a dos hitos de infraestructura que redefinen la geografía económica del país: la puesta en marcha del Túnel del Toyo (Túnel Guillermo Gaviria Echeverri), que con sus 9,84 km conecta a Frontino a escasas dos horas de Medellín, y Puerto Antioquia en el Golfo de Urabá, que sitúa al municipio a solo tres horas del mar Atlántico y de los mercados globales.

Esta privilegiada posición geopolítica ubica a Frontino en el corazón del corredor logístico más competitivo de Colombia. Sin embargo, semejante autopista plantea una disyuntiva histórica: ¿será la subregión un simple lugar de paso a alta velocidad o un destino de permanencia, arraigo y valor agregado?

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La respuesta estratégica es el EcoParque Cerro Plateado. Proyectado en los predios aledaños al aeródromo municipal en la vereda San Lázaro, a minutos del casco urbano y en las estribaciones de su cerro tutelar, este complejo ecoturístico y patrimonial se perfila como el gran polo de atracción y ancla subregional sobre cinco pilares esenciales:

1. Tributo a la cuna minera y su tecnología renacentista: Frontino fue pionero en la domesticación de la minería subterránea de veta en roca dura, forjada por destacados ingenieros ingleses, inmortalizando su nombre en la emblemática Frontino Gold Mines. El parque rescatará este patrimonio industrial y la Ruta Ecológica y Cultural del Oro a través de sus legendarios molinos de arrastre hidráulicos, una portentosa tecnología descrita por Georgius Agricola en 1556 en su obra De Re Metallicay cuya supervivencia viva en el mundo contemporáneo solo se registra de forma emblemática en las montañas de Frontino y en Zimbabue.

2. Geositio y ventana tectónica única: El Cerro Plateado se destaca como una ventana tectónica y geositio minero singular en la Cordillera Occidental, originado por fluidos hidrotermales que depositaron vetas de cuarzo y sulfuros plateados que explican su brillo característico. Además de conectar visual y ecológicamente el modelado periglaciar del Páramo de Frontino con los sistemas kársticos del PNN Las Orquídeas, preserva la memoria viva de la minería de roca dura a través de socavones históricos y molinos de arrastre hidráulicos renacentistas únicos en el continente.

3. Memoria ancestral de 14 caciques y de la cultura Katía: La región honra la bravura de la legendaria confederación de señoríos indígenas documentada en las crónicas de la Conquista —encabezada por líderes como Nutibara, Noré, Mangurama, Buriticá y Guaca—. El parque exalta el legado vivo del pueblo Emberá Katío, reivindicando a los artífices del verdadero ‘Dorado de América’ y abriendo un canal de comercio justo para su cestería y arte en chaquiras.

4. Santuario de biodiversidad y puerta a Las Orquídeas: Frontino es el custodio de más de 23.000 hectáreas (más del 70%) del Parque Nacional Natural Las Orquídeas. El proyecto celebra esta flor insigne de Colombia —emblema nacional desde 1936 y cumbre de la biodiversidad planetaria con más de 4.200 especies—, articulando senderos de alta montaña, conservación del oso de anteojos y miradores escénicos.

5. Huella espiritual y vocación dulce: El territorio preserva la memoria de Santa Laura Montoya, la primera santa colombiana, quien en 1914 tomó a Frontino y Dabeiba como cuna misional y vanguardia para defender y convivir con las comunidades nativas. A ello se suma la identidad de la “Ciudad Dulce de Colombia”, integrando trapiches paneleros, teleférico escénico, pistas de ciclomontañismo (MTB) y salas inmersivas 4D.

El EcoParque Cerro Plateado consolida un circuito virtuoso junto al patrimonio colonial de Santa Fe de Antioquia, el sol de San Jerónimo y Sopetrán, y las playas de Urabá. No es una simple iniciativa recreativa: es una declaración de soberanía territorial para que el Occidente no sea solo un corredor de paso, sino un próspero destino de identidad, cultura y futuro para Colombia.

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