COLOMBIA: PAIS A LA PENÚLTIMA MODA ? O el retorno de las ideas fracasadas !!

Por: Félix Alfazar González Mira

Decía el viejo Lopez Pumarejo, que solía resumir en frases hechos y etapas de la vida nacional, en los años 30 del siglo pasado, que Colombia parecía un país que andaba a la ” penúltima moda”; queriendo señalar que el mundo estaba haciendo la transición hacia más industrialización, menos feudalismo, combate al latifundio y la nación andaba plegada a estructuras clericales, arcaicas que no consultaban los tiempos  institucionales modernos.

Guardando todas las diferencias entre lo que sucedia en el mundo y Colombia hace un siglo y lo que acontece hoy en el uno y en la otra; esa frase vuelve a interpretar la realidad nacional en los tiempos que corren.

El socialismo en América Latina irrumpió con violencia a finales de los años 50 y principios de los 60 en la isla más rica y desarrollada del mar Caribe: Cuba. Primer exportador de azúcar del mundo, sus playas y demás recursos naturales hacían  las delicias de turistas y visitantes de diversa procedencia universal. Su robusto patrimonio musical le propició al mundo hispano la posibilidad cierta de alimentar su vida con las melodías del bolero, del son cubano, del mambo, de la literatura y la poesía. Las políticas estatistas aplicadas por los hermanos Castro erodaron hasta el final a ese paraíso tropical al enfocar sus esfuerzos, más que hacia su pueblo, a exportar por la via armada, políticas fallidas en el bienestar de sus comunidades. Vemos, hoy con pesar y horror, la miseria generalizada en la Cuba Socialista. Políticas públicas estatistas, controles de precios y libertades, castración de la iniciativa privada, estado omnipresente y policial y consignas de narrativas superadas como “Patria o muerte”; que hoy el aguantador pueblo cubano le responde con otra consigna, “Patria y libertad”.

Para no abundar en más ejemplos basta mencionar la experiencia de Venezueela con Chávez que empezó a recorrer el mismo camino. Con su maestro Fidel y acompañado en las asesoría compinche de Petro, empezaron a aplicar las políticas dictadas por el Foro de Sao Paulo del Socialismo del Siglo XXI. Llegar al poder, ya no por la vía armada que había fracasado, sino por medio de elecciones populares, esto es “en democracia y libertad”, con manejo de discurso populista y azuzador de lucha de clases; esto es “el pueblo contra la oligarquía”; conduciendo a los países por el camino del control de las instituciones que vivifican la democracia al establecer pesos y contrapesos necesarios para vivir en libertad.

Advertía Bertran Russell que el comunismo no se presenta como una dictadura, sino como una causa justa. Nunca dice “vamos a controlar tu vida”, dice “vamos a corregir una injusticia histórica”. Nunca dice “vamos a silenciar”, dice “vamos a proteger la paz”. Nunca dice “vamos a concentrar poder”, dice “vamos a defender a los oprimidos”. Iván Cepeda encaja perfectamente en ese molde. No aparece como caudillo armado, aparece como conciencia moral. No habla de fusiles, habla de memoria. No habla de imposición, habla de derechos humanos.

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Russell decía que el comunismo necesita enemigos para sobrevivir. Cepeda los tiene claros: el empresario es sospechoso, el militar es culpable por defecto, el que cuestiona el relato es negacionista, el que disiente es cómplice. No hay debate, hay señalamiento. No hay pluralismo, hay autoritarismo. Cepeda representa la izquierda radical, ortodoxa, Stalinista. Su ideología le ha permitido blindar sus aliados armados e ideológicos no para buscar justicia, sino para avanzar en su propósito superior de la toma del poder hacia la dominación total de la sociedad. El estado es el dueño de todo y más, de lo tangible e intangible.

Pretenden, dentro del marco conceptual del comunismo, avanzar hacia una sociedad igualitaria. Le dan prelación a la igualdad sobre la libertad desconociendo que con ésta última se avanza hacia la primera. Milton Friedman decía “Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas”. Al contrario es el camino recorrido por Cuba hacia la miseria generalizada y por Venezuela hacia la pobreza generalizada.

El peligro de Iván Cepeda para Colombia no es que sea el candidato de las Farc y de todos los bandidos. El peligro es algo más serio: es la traducción institucional del mismo marco mental que Russell denunció. El marco donde la libertad individual estorba, donde el disenso molesta y donde el Estado moralmente iluminado decide quién merece voz y quién merece castigo.”

Al quedar ya superado para la historia política del país el bipartidismo liberal-conservador, nos adentramos en el juego ideológico de escoger entre democracia y comunismo, entre libertad y autoritarismo, o en la retórica izquierdista de, la ya superada por la historia universal, la lucha del pueblo contra la oligarquía.

Es claro, visible, evidente, universal, demostrado hasta la saciedad que las políticas ejercidas con el sustento teórico del marxismo-comunismo han demostrado el fracaso total que conduzca a la consecución del desarrollo y bienestar para sus pueblos. Al contrario, han producido muerte, ruina, pobreza, miseria, conculcación de las libertades públicas y enriquecimiento corrupto para las nuevas élites gobernantes como ya lo vemos en Colombia.

La estupidez colectiva vivida por los alemanes al elegir a Hitler no la vivirá el pueblo colombiano. El horizonte y el universo nos están indicando que el pueblo colombiano ha entendido y atendido el llamado a “Defender la Patria” que está enviando ésta nueva revelación política representada en Abelardo de la Espriella.

Jorge Elicer Gaitán decía que “el pueblo colombiano era superior a sus dirigentes”  y en ésta etapa crítica de la vida nacional si que lo ha demostrado. Ésta campaña es de opinión, de estructura horizontal, sin jefes de estructuras verticales, de redes sociales, de sentimientos, de patriotismo, de regiones que demandan autonomía, en fin, de un pueblo arrollador que se sacudió antes del abismo de seguir gobernado por una banda que se escuda en defensa de los pobres y del medio ambiente, produciendo efectos contrarios sobre ellos como vemos en todos los indicadores económicos y nuestros recursos naturales.

Quiera Dios, y todo nos lo está indicando, que Colombia no caerá en políticas de la “penúltima moda”, como expresaba el viejo López, reiteradamente fracasadas donde han sido aplicadas y el 21 de junio se inicia el realinderamiento de éste descuadernado país en manos del presidente Abelardo de la Espriella y vicepresidente José Manuel Restrepo.

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