Editorial El Occidental
La parte del país honesta que espera pronto el 7 de agosto, lo hace con la ilusión de que el próximo gobierno sea de verdad la patria milagro y que seguramente no resultará una frustración como el del cambio que ya está expirando, incluida su bandera de la paz y el fracaso total.
Por eso es importante rodear a todas la instituciones legalmente constituidas para que cumplan con las obligaciones constitucionales que se les han establecido previamente. Que las fuerzas militares cumplan a cabalidad con preservar la seguridad y de paso así, la vida, honra y bienes de los ciudadanos.
Que las cortes cumplan con la establecido en la carta magna y se les respete y acate sus decisiones; que se les controvierta en los estrados, que las salas de audiencias vuelvan a sonar por la existencia de los litigios y no a trinar por los desacatos.
Que el congreso cumpla con su tarea del control político y la aprobación o no de las iniciativas legislativas.
Lea también: A Colombia le faltó gol en el Mundial: solo anotó en 3 de los 5 partidos y los delanteros quedaron en deuda

Que la prensa vuelva a ser libre y cumpla su función social de informar y denunciar.
Y sobre todo que el ejecutivo vuelva a la senda de su magistratura de la legalidad, de dónde nunca debió salir y nunca lo debió dirigir un delirante Aureliano como el que por orden de la Constitución tiene que ir de salida.
El desorden mental del gobierno que termina no tiene más calificativos posibles, ya los hemos enumerado todos a lo largo de este tedioso camino de soportarlos cuatro años viéndolos hacer sandeces. Por lo que hoy hace el poco cuerdo mandatario nacional y sus compinches de desconocer al ganador indiscutido e indiscutible de la presidencia de la República en franca lid y convocar a una disparatada, ilegal e ilegítima desobediencia civil, es que todos los colombianos de bien debemos armarnos para combatirlos en estos cuatro años de gobierno de la Espriella, que comenzó su mandato, aún sin posesionarse. Todo el mundo quiere es hablar con él y no con el verborreico que está saliendo.
Todos los ciudadanos debemos armarnos de valor y de motivos para defender la patria de quienes quieren destruirla; todos los ciudadanos debemos echar mano de las armas que dan la Constitución y la ley para defender al nuevo presidente y su gobierno; todos los ciudadanos honestos debemos armarnos de la capacidad de discutir con argumentos sobre la legitimidad de nuestro nuevo gobierno. Todos nos tenemos que armar de razones contra la oposición ilegítima e ilegal que anuncian los malos perdedores en Colombia. Todos abracemos las armas de la Carta Suprema y de los tratados internacionales que defienden la democracia en el mundo y derribemos el mito de los falsos defensores de derechos humanos, que no son más que los defensores de quienes violan los derechos de los niños y de millones de colombianos. En conclusión, armémonos de todo el coraje y la valentía contra la izquierda delincuente.
Todos, como dijo el gran nuevo líder Nacional Abelardo de la Espriella, Presidente de todos los colombianos, debemos armarnos para la
¡Obediencia Constitucional!
Lea además: GIRALDO, UN PEQUEÑO MUNICIPIO DEL OCCIDENTE, ENTRE LOS MEJORES 100 DE COLOMBIA

