CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE 

Editorial El Occidental

TRANSFORMAR HACIA UN BANCO AGRARIO COMPETITIVO O EMPEZAR A LIQUIDARLO

Doctor 

ABELARDO de la ESPRIELLA OTERO

Excelentísimo Señor Presidente 

Muy seguramente muchas de las más lejanas generaciones recuerdan la famosa Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero, creada por el Presidente Enrique Olaya Herrera en 1931 con el propósito de apoyar financieramente al campesinado, los pequeños productores y las zonas rurales que no tenían acceso a la banca tradicional. Hace casi 100 años.

Hace 50 años, la Caja Agraria (Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero) era el banco más grande y de mayor influencia en Colombia, especialmente para el sector rural, agrario y campesino. Cuántos colombianos no recuerdan como allí comenzaron sus primeros ahorros en unas alcancías tal vez fabricadas en acero, qué en figura de baúl, llevaban una llave para que no pudiera disponerse de esas monedas hasta no estar llenas. Otros cuantos recuerdan que allí comenzó su camino financiero para promover sus pequeñas empresas del sector agropecuario, industrial o minero.

La Caja Agraria, Señor Presidente, era un referente para que Colombia avanzara en la generación de riqueza hasta el día que llegó a su transformación y cambió de nombre por Banco Agrario, dónde al parecer perdió su esencia.

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Hoy preocupa que medianos productores cuando acuden al crédito, este banco les cobre una tasa por encima del 22.7% anual. Es decir, casi al 2% mensual, con lo cual los pequeños y medianos productores jamás saldrán de la pobreza. Es increíble, por decir los menos, que un banco comercial cualquiera preste al 1.6% o más bajo, en libre inversión y el Banco Agrario lo haga desacertadamente a estos valores.

Señor Presidente, la única forma de volver competitivo al Banco Agrario es ponerlo a qué trabaje con tasas diferenciales sustancialmente más bajas que las de la banca comercial. Es modernizarlo y poder llegar a los campesinos, pequeños y medianos productores que generan empleo y riqueza, o que por lo menos aún persisten en sostener algunas inversiones en los campos colombianos.

Es hora de qué la Patria Milagro también llegue a la Banca Oficial, que sea su ímpetu de buen gobernante el que le alcance para llegar a transformar esta entidad y que revolucione con ella al sistema financiero y lo vuelva competitivo hacia la inversión y no un generador de recursos para los gastos suntuosos o en nada productivos, como son la mayoría de los créditos de libre inversión, que si bien es cierto, dinamizan la economía, muchas veces generan una inflación innecesaria.

El Banco Agrario debe ser un banco moderno, que realmente financie, asegure y vigile la inversión del sector para el cual se solicite el crédito; que premie al buen administrador y que estimule a los pequeños y medianos productores; pero que también le abra las puertas al gran productor para que genere empleo, alimentos y desarrollo para un país que hoy ve en el horizonte la posibilidad de recuperar los cuatro años perdidos que nos atrasaron por lo menos un siglo.

¡Pa´delante Señor Presidente. Haga el milagro en el Banco Agrario, hacia la transformación o la liquidación.

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