Editorial El Occidental
Siempre, a lo largo de la historia, ha habido gobernantes que llegan a robar el erario público como si fuese un botin para llenar sus arcas. Unos más, otros menos; se ha escuchado que algunos dicen con desparpajo que habían llegado por la de ellos. Y así se ha ido describiendo por aquí y por allá, cómo los recursos de las obras no llegan o no alcanzan porque van al bolsillo de los piratas.
Sin misericordia la Medellín de 2020 al 2023 fue objeto de los saqueos más grandes y víctima de los corruptos más corruptos en su historia municipal, porque digámoslo con toda claridad, escándalos y procesos ha habido por montones, pero jamás pensamos que hubiera pasado lo inimaginable, que hasta la platica de la alimentación de niños y ancianos se la hayan robado o que el precio de un refrigerio se alterara de tal forma que pasaba a valer el doble a propuesta del contratante delincuente.
Ahora que la historia actual está contando como en cuatro años se robaron a Medellín, en tan solo cuatro años, es tiempo de reflexionar si a estos cargos merecen llegar los más corruptos y menos preparados para administrar, pero los más hábiles para desfalcar al Estado. A un año de elección de gobernadores y alcaldes habrá que poner la lupa investigativa y el ojo clínico en los que aspiran a gobernar los entes territoriales, los que mantienen municipios y departamentos eternamente en la pobreza y en el subdesarrollo.
Pero si por Medellín cayeron aguaceros por el orden nacional nunca escampó; el saqueo, guardadas las proporciones fue superior al que se había dado en toda la historia de la vida republicana, es decir, en cuatro años se robaron más que en el resto de estos 220 años de vida republicana; jamás en el país habíamos visto lo que vimos durante los cuatro años anteriores en el desgobierno de petro y lo que ahora están descubriendo en el nuevo gobierno nacional, pues los escándalos serán cada día peores, porque las ollas apenas comienzan a destaparse.
La vergüenza que hoy está sintiendo Colombia por lo vivido en el nefasto gobierno del cambio y muy especialmente Medellín por la padecido en el cuatrienio de los Quintero, serán el espejo donde candidatos, gobernantes y votantes deben mirar para no repetir esta catástrofica etapa de la historia, donde llegan sedientos quienes con hambre de dinero ajeno, beben de las arcas hasta esprimirlas y sin un segundo de pena, ni se sonrojan para decir que han sido los mejores y lo peor para cerrar, saber que todavía hay quienes los defienden. ¡La ignorancia es la fuente mayor del apoyo a los corruptos!
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