¿QUÉ UNE A UN GOBIERNO CON LAS BANDAS CRIMINALES?

Editorial El Occidental

Dice un viejo refrán que siempre era utilizado por las abuelas: “Dime con quién andas y te diré quién eres”; lo que Colombia ha vivido en los últimos cuatro años no es otra cosa que la connivencia entre los miembros del gobierno nacional y los criminales de todo orden.

Según el Diccionario de la lengua española, “la connivencia en el ámbito jurídico es la complicidad, tolerancia o consentimiento tácito/activo de una persona —frecuentemente una autoridad o superior— ante actos ilícitos, faltas o delitos cometidos por otros, facilitando su realización sin participar directamente en la ejecución. Se distingue por un “cierre de ojos” deliberado”.

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Todo arrancó con el pacto de la Picota, continuó en las mesas de negociación de La Habana – Cuba y se consolidó con el vergonzoso “Tarimazo” de Medellín, donde sacaron ilegalmente a todos los criminales de la cárcel de “máxima seguridad” de Itagüí y los exhibieron en una tarima al frente de la Alcaldía, la Gobernación y del edificio de la Justicia en Antioquia, en una actitud desafiante contra la legitimidad y el pueblo antioqueño, bajo la sonrisa de congresistas y de “ilustres miembros de la mesa de paz” que, sin ningún pudor ni vergüenza, entre besos y abrazos con los criminales, los pusieron a cantar los villancicos de la hermandad.

Los estados dictadura referentes del comunismo en el mundo podrían ser Rusia y China. Ninguno de ellos está aliado en su interior con la delincuencia; al contrario, allí las cárceles parecen campos de concentración; el narcotráfico, los homicidios y hasta el hurto son castigados tan severamente que la pena de muerte y la cadena perpetua son de fácil aplicación. La seguridad interior en esos países es admirable y envidiable. Por ello, se podría concluir que son regímenes de dictaduras socialistas en el Estado y capitalistas en lo demás, modelos que tuvieron que implementar cuando sus países iban rumbo a la miseria bajo el estamento comunista. Bien diferente a lo que hicieron en la dictadura castrochavista de Venezuela, que llevó a su pueblo a la ruina por aliarse con la delincuencia y aplicar esta destructiva ideología de empobrecer a todos.

Si nos vamos al otro extremo, y así lo califican desde el gobierno colombiano, la supuesta dictadura de derecha de El Salvador, que era un Estado fallido y un país dominado por los delincuentes, hoy se muestra como uno de los más seguros de América. Estos cuatro ejemplos de estados atípicos revelan claramente que los estados tienen que aliarse con las fuerzas militares legítimas y con los empresarios si desean ser prósperos, y no con la delincuencia, como se ha establecido en la actualidad en Colombia.

¿Por qué o para qué un gobierno se alinea con la delincuencia? ¿Tiene sentido que el Estado entregue todas las garantías a los ilegales y persiga a los que no lo son? ¿Es legítimo que un gobierno esté al servicio de quienes delinquen? La seguridad de un país es responsabilidad de la fuerza pública y esta tiene como jefe máximo al presidente de la República. Así de simple.

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