Las intervenciones experimentales se desarrollan en Turbo, Necoclí, San Juan de Urabá y Arboletes y hacen parte de un programa que contempla inversiones cercanas a los $12.500 millones.
Con obras experimentales, monitoreo científico y soluciones basadas en la naturaleza, la Gobernación de Antioquia avanza en una estrategia para reducir los efectos de la erosión costera sobre las comunidades, viviendas, ecosistemas e infraestructura del litoral antioqueño.
Las acciones son lideradas por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Antioquia (Dagran), en el marco del Programa Integral para el Monitoreo y Mitigación de la Erosión Costera en el Litoral Antioqueño (Pimecla), iniciativa que combina investigación aplicada, innovación, seguimiento técnico y obras de protección.
La primera fase contempla intervenciones en La Martina, en Turbo; El Carlos y las playas urbanas de Necoclí; Uveros, en San Juan de Urabá; y Hacienda Fundadores, en Arboletes, con una población beneficiada directa e indirectamente superior a 12.500 personas.
Entre las soluciones implementadas se encuentran barreras y diques permeables, construcción de dunas artificiales, perfilamiento de taludes, manejo y control de aguas y obras complementarias de protección mediante enrocado, de acuerdo con las características de cada zona.
“Este programa nos permite avanzar con intervenciones sustentadas en conocimiento técnico y científico, que serán monitoreadas y evaluadas para determinar su desempeño y orientar futuras acciones frente a la erosión costera. Nuestro propósito es reducir el riesgo y proteger a las comunidades que habitan el litoral”, explicó la directora general del Dagran, Vanessa Paredes Zúñiga.
Las obras fueron socializadas previamente con las comunidades y buscan, entre otros objetivos, disminuir la energía del oleaje, estabilizar taludes, reducir el riesgo de inundaciones costeras y favorecer la acumulación de material en las playas.
También se espera que estas acciones contribuyan a proteger viviendas, infraestructura, actividades económicas y ecosistemas estratégicos que han resultado afectados por el retroceso de la línea de costa.
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Una estrategia que continuará
La primera fase cuenta con una inversión cercana a $6.000 millones y se complementa con otras acciones adelantadas por el Departamento para recuperar sectores afectados por la erosión, como la limpieza de playas y la incorporación de material en zonas erosionadas.
La Gobernación proyecta una segunda fase, que contempla intervenciones en otros sectores del litoral antioqueño, con una inversión cercana a $6.500 millones y una población estimada beneficiaria de más de 46.800 personas.
A través de Pimecla, el Dagran también ha fortalecido el conocimiento sobre la dinámica de la costa mediante monitoreo especializado, modelación científica y estudios técnicos. Esta información permite identificar las zonas con mayor exposición y orientar las intervenciones.
Además de buscar reducir el riesgo de desastres, el programa pretende generar información útil para la adaptación al cambio climático y fortalecer la investigación aplicada como herramienta para tomar decisiones sobre el futuro del litoral antioqueño.
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