LA NOCHE EN QUE LAS AVES FUERON A LA LUNA

Piranga rubra – foto Sergio Restrepo

Una leyenda para mirar el cielo del occidente antioqueño en octubre de 2026

Por: Sergio A. Restrepo Alzate

Cuentan que, hace mucho tiempo, un niño de Cañasgordas le preguntó a su abuelo adónde iban las aves cuando desaparecían de las montañas. El viejo esperó a que la luna saliera detrás de la cordillera y respondió: “Allá. Se van a guardar el canto para que no se lo lleve el invierno”. El niño miró aquella esfera blanca y pensó que, si prestaba suficiente atención, alcanzaría a distinguir una bandada de aves cruzándola.

Ese abuelo quizás existió. Me gusta imaginarlo sentado frente a una casa de bahareque, oyendo el río y buscando una respuesta para las migraciones de aves que todavía nos deja sin palabras. La leyenda, trata de explicar y contar una verdad más grande, dice que las aves entregan su canto a la luna y vuelven a reclamarlo cada octubre. Entonces las montañas despiertan con voces que nadie había escuchado durante meses.

La explicación de los científicos tiene otros nombres, pero conserva el asombro. Cada año, aves que se reprodujeron en Norteamérica emprenden viaje hacia el sur. Algunas atraviesan Colombia rumbo a tierras más lejanas; otras encuentran aquí alimento y refugio durante una parte de su ciclo. Para un pájaro pequeño, una quebrada arbolada o un jardín con insectos puede ser la diferencia entre continuar y detenerse para siempre.

En el occidente antioqueño, octubre invita a levantar la mirada en dos direcciones. Sobre el follaje pueden aparecer reinitas y pirangas, visitantes que a menudo pasan inadvertidas entre las aves de siempre. Más arriba, cuando el aire se calienta, los gavilanes aprovechan corrientes ascendentes: giran, ganan altura y luego avanzan con las alas extendidas. El Laboratorio de Ornitología de Cornell describe esas concentraciones de rapaces como remolinos que pueden reunir miles de individuos en distintos puntos de su ruta. No todas las bandadas cruzarán sobre nuestros pueblos de Occidente de Antioquia, ni existe una fecha exacta para prometer el espectáculo.

Una de las viajeras es el gavilán de Swainson, Buteoswainsoni. Su historia parece escrita para una leyenda: cría en Norteamérica y migra hacia el sur de Sudamérica. El mapa de estado y tendencias de eBirdubica su temporada migratoria posterior a la reproducción entre el 26 de julio y el 29 de noviembre; octubre está dentro de esa amplia ventana. Es un calendario de la especie, no una predicción de cuántos ejemplares veremos en el Occidente en 2026. El cielo, como todo buen narrador, se reserva el momento de la aparición.

Hay otra cifra que merece contarse con cuidado. Un estudio publicado en Ornitología Colombiana revisó registros de eBird en Antioquia desde octubre de 1976 hasta abril de 2023: examinó 81.378 eventos de observación, aportados por 4.295 personas en 7.596 localidades, y reportó 93 especies migratorias neárticas y neotropicales. Es la historia de muchas miradas reunidas durante décadas, no el balance de este octubre que aún no ha llegado. Cada lista de observación bien hecha añade una pequeña pieza al mapa de esos viajes.

Imagino entonces al niño de la leyenda, ya adulto, saliendo temprano por un camino entre cafetales. Una reinita se mueve fugaz entre las ramas; él apenas distingue el brillo de su plumaje. La sigue unos segundos y la pierde. No sabe de qué bosque partió ni dónde dormirá esta noche. Sabe, en cambio, que aquel árbol le ofreció un lugar para descansar. Quizás el abuelo tenía razón en algo: las aves regresan cuando encuentran un mundo dispuesto a recibirlas.

Este octubre de 2026 podemos mirar el cielo sin exigirle milagros. Basta caminar despacio, escuchar antes de hablar, conservar los árboles de la ribera y dejar que los pequeños visitantes se alimenten en paz. Si una sombra cruza la luna, tal vez sea una nube. Si al amanecer aparece un canto desconocido, la vieja leyenda habrá cumplido su promesa de la mejor manera: hacernos salir a buscar al ave que lo trae.

Lea también: Las intentonas de los implicados por torcer las pruebas de corrupción en el Área Metropolitana

PUBLICIDAD
Follow by Email
Instagram